La vida no se mide en años

La vida no se mide en años

Siempre he tenido un cariño muy especial y un gran respeto por la gente de la tercera edad. En cada uno de ellos veo reflejados a mis propios abuelos, esa energía, entrega y ganas de seguir haciendo cosas; cualidades que los caracterizan y que considero dignas de admiración.

Son la prueba diaria de que la edad no se jubila, la experiencia no termina y siempre podemos aprender algo nuevo, porque la vida sigue aún cuando envejecemos, todos tenemos derecho a disfrutarla y no estar condicionados a los años que tengamos. Yo no veo gente mayor, veo entusiasmo y determinación; veo mexiquenses que están decididos a no rendirse y buscar un mejor futuro para el Edoméx.

Quiénes sino ellos para enseñarnos que el tiempo da sabiduría. Si nos acercáramos más a escucharlos nos daríamos cuenta de que aun tienen mucho que decir; si les diéramos más oportunidades nos daríamos cuenta de que les queda mucho por hacer. Creo que si tuviéramos la dicha y honor de llegar a esa edad nos gustaría seguir siendo tomados en cuenta, ser parte activa de la sociedad.

A nuestros adultos mayores tenemos mucho que agradecerles y la mejor forma de hacerlo es reconociéndoles el cariño, la constancia y la lealtad que le han brindado a nuestro estado. Acerquémonos, compartamos vivencias con ellos, porque así como podemos aprender de sus experiencias, estoy seguro, ellos también tienen interés en conocer qué hay de nuevo.