Día del niño

Día del niño

A propósito del Día del Niño, quiero dedicar esta entrada a las niñas y niños mexiquenses. Los vemos como una proyección de lo que esperamos para el futuro del Edoméx y del país, pero tampoco debemos imponerles una carga tan pesada a tan corta edad, tienen que disfrutar de su infancia, seguir siendo inocentes porque llegará un día en el que tengan que tomar decisiones y estarán basadas en sus experiencias, en su crianza; niños felices se convierten en personas de bien, que saben amar, cuidar y respetar su entorno y a quienes les rodean.

El Día del Niño significa juegos y regalos para los pequeños, ¡es un día de fiesta!; para nosotros, como padres de familia, como adultos, debe ser un recordatorio de que somos responsables de su bienestar y su felicidad. Los niños tienen derechos y quién sino nosotros para respetarlos e inculcarles los valores necesarios para su desarrollo.

Los niños tienen derecho de ir a la escuela, pero también tienen derecho a divertirse, a un sano esparcimiento, de crecer en ambientes positivos, tienen derecho a vivir su vida como lo que son, niños; no es justo, ni correcto imponerles obligaciones que no les corresponden.

Nuestros niños son la alegría del hoy, la esperanza de todos los días, si hoy cuidamos bien de ellos entonces no tenemos que preocuparnos por lo que pasará mañana; pues tendremos la certeza de que sabrán actuar con rectitud, de que se convertirán en mexiquenses ejemplares.

La vida no se mide en años

La vida no se mide en años

Siempre he tenido un cariño muy especial y un gran respeto por la gente de la tercera edad. En cada uno de ellos veo reflejados a mis propios abuelos, esa energía, entrega y ganas de seguir haciendo cosas; cualidades que los caracterizan y que considero dignas de admiración.

Son la prueba diaria de que la edad no se jubila, la experiencia no termina y siempre podemos aprender algo nuevo, porque la vida sigue aún cuando envejecemos, todos tenemos derecho a disfrutarla y no estar condicionados a los años que tengamos. Yo no veo gente mayor, veo entusiasmo y determinación; veo mexiquenses que están decididos a no rendirse y buscar un mejor futuro para el Edoméx.

Quiénes sino ellos para enseñarnos que el tiempo da sabiduría. Si nos acercáramos más a escucharlos nos daríamos cuenta de que aun tienen mucho que decir; si les diéramos más oportunidades nos daríamos cuenta de que les queda mucho por hacer. Creo que si tuviéramos la dicha y honor de llegar a esa edad nos gustaría seguir siendo tomados en cuenta, ser parte activa de la sociedad.

A nuestros adultos mayores tenemos mucho que agradecerles y la mejor forma de hacerlo es reconociéndoles el cariño, la constancia y la lealtad que le han brindado a nuestro estado. Acerquémonos, compartamos vivencias con ellos, porque así como podemos aprender de sus experiencias, estoy seguro, ellos también tienen interés en conocer qué hay de nuevo. 

Un nuevo Edoméx

Un nuevo Edoméx

Un nuevo Edoméx

En la última década la población de jóvenes mexiquenses ha incrementado y actualmente representan un porcentaje importante dentro de la fuerza política y económica del Edoméx. Siempre han tenido un rol importante en el desarrollo del estado, pero hoy más que nunca, son ellos quienes definirán el rumbo que vamos a tomar.

Representan el potencial que puede llegar a tener nuestro estado; a los jóvenes no se les limita, se les impulsa, se su energía a un fin que les beneficie. No podemos permitir más fugas de talento, el Edoméx es su hogar y tiene que ser un espacio seguro para su desarrollo como estudiantes, como profesionistas y próximos emprendedores.

Pero no toda la responsabilidad recae en ellos, es de hecho responsabilidad nuestra como padres de familia, profesores y representantes del estado quienes debemos poner el ejemplo, dar el primer paso. Nuestros jóvenes mexiquenses tienen las herramientas para ser personas de éxito; si no los motivamos nosotros, ¿entonces quién?

Estoy seguro que en muy poco tiempo veremos el fruto de lo que hemos sembrado, a mujeres y hombres preparados para enfrentar y superar los retos del Edoméx y, por qué no, de nuestro país.

Mazahuas

Mazahuas

Nací y crecí aquí, en el Estado de México, soy mexiquense de corazón. He recorrido mi estado muchas veces; sitios que simplemente me maravillan sin importar cuantas veces los haya visitado. A donde quiera que vaya siempre me llevo una lección, un momento para recordar.

 

La gente es lo que hace especial a un lugar; para mí, definitivamente los Mazahua son personas que llevo en el corazón, es enriquecedora la experiencia de poder platicar con ellos y siempre me hacen sentir bienvenido.

 

En el Edomex, los Mazahua son la comunidad indígena más numerosa, es un orgullo saber que no han perdido su identidad, la cual siguen expresando a través de sus tradiciones, sus festividades y, por supuesto, de sus hermosas artesanías como sus inconfundibles y ricos bordados y diseños que reflejan la maestría de un arte que sólo México sabe hacer.

 

Es admirable ver que a lo largo de los siglos siguen conservando su unidad como pueblo y es por eso que no debemos tomarlos por sentado, tenemos que seguir impulsando su desarrollo, pues conforman una parte importante de nuestro estado. A veces sólo es cuestión de conocer un poco más para entender la relevancia de un pueblo en nuestra cultura.

 

No sólo por el Edomex, sino por el bien de todo nuestro país, aprendamos a respetar y reconocer a nuestras comunidades indígenas, hay muchas formas de apoyar. El Estado de México debe ser reconocido por su riqueza cultural, por el verdadero valor que aportamos a México. Siempre me sentiré orgulloso de pertenecer a este gran estado y agradezco a todas las comunidades indígenas por aportar valores y costumbres que construyeron lo que hoy podemos llamar hogar.

Orgullosamente Mexiquenses

Orgullosamente Mexiquenses

Las y los mexiquenses tenemos mucho de que sentirnos orgullosos, nuestro patrimonio cultural y natural es basto, fuimos cuna de civilizaciones prehispánicas y, según la leyenda, fue aquí, en el Estado de México, donde fundamos la Gran Tenochtitlán, un símbolo de identidad nacional.

 

Pero el orgullo más grande de un mexiquense es el reconocimiento de nuestra gente. Ya sea en deporte, cultura, ciencias, o en cualquier profesión o disciplina, nos hemos destacado y nuestro esfuerzo ha sido reconocido innumerables veces, y a nivel mundial.

 

No hay mejor ejemplo para nuestras niñas y niños que ver materializados sus sueños en un ídolo, saberse capaces de lograr su metas si se lo proponen. A los mexiquenses nadie nos para, tenemos la disposición y las ganas de superarnos a nosotros mismos, vamos por todo, siempre.

 

Hoy, es tiempo de convencernos del enorme potencial que tenemos en nuestras manos, que juntos podemos en verdad lograr un cambio, porque para crecer hay que creérsela. No hay mejor momento que éste para sentirnos más mexiquenses que nunca, porque no tenemos de qué avergonzarnos si estamos siempre unidos por la misma causa, un estado que demuestre su verdadera esencia, su cara amable.

 

Admiro a quienes han puesto el nombre del Estado de México en alto, su pasión y la convicción con la que dicen de dónde son, la honestidad en su mirada y la certeza en sus palabras, nos hace sentir tranquilos de que, pase lo que pase, nunca dejaremos de amar nuestra tierra.

El Estado de México

El Estado de México

El Estado de México es nuestro hogar y tiene muchas cosas por las cuales sentirnos orgullosos: es un lugar lleno de maravillas naturales, de pueblos mágicos, comida típica, ruinas prehispánicas y gente maravillosa: los mexiquenses.

Saliendo de Toluca, a menos de dos horas, podemos llegar a Amecameca, un espectáculo de la naturaleza cuyo pueblito se encuentra coronado por los imponentes volcanes: El “Iztla” y el “Popo”. Desde paseantes domingueros hasta alpinistas expertos, este sitio es recurrido por locales y extranjeros; siempre hay algo que hacer, y cuando no, con sólo sentarse en una banquita a admirar la belleza de este lugar es suficiente.

 

¿Quién no ha ido a La Marquesa? Si eres mexiquense es imposible no conocerla, gente de todas las edades y de estados colindantes la ven como una visita imperdible, ya sea para quedarse o simplemente de paso para disfrutar de la gastronomía local. ¡En invierno puede incluso llegar a nevar ahí! Nuestro Estado siempre tiene sorpresas que alegran.

 

Podría escribir por horas del Edoméx; me siento honrado de haber nacido y crecido aquí, de ser mexiquense. Es un orgullo conocer mi tierra y saber que mucho de lo que  hacemos aquí genera gran reconocimiento en todo el país: somos fuente de trabajo, somos orgullosamente mexiquenses siempre seguiremos adelante.